Esperanza

Cierra los ojos, respira profundamente,

lo imagina a su lado, recuerda su aroma citrico,

sus dedos acarician su sexo como él lo hacía.

 

Deja escapar un gemido cuando sus dedos separan sus labios,

entierra sus talones en la cama con solo recordar,

acerca sus dedos a la boca y los humedece preparando el momento,

recuerda como aquel hombre se aferraba a su cuerpo.

 

Hunde los dedos en su sexo, sus pezones se erizan,

aprieta con fuerza las nalgas, sus dedos se mueven en círculos en su interior,

una corriente eléctrica la recorre hasta su entrepierna,

se entrega al deseo, él aparece en su cama una vez más,

le penetra una y otra vez hasta hacerla jadear,

su cuerpo comienza a sudar, sus mejillas se tornan rojas,

se muerde el labio intentando detener lo más posible el orgasmo.

 

Grita, se aferra a la cama, de su sexo los chorros inundan la cama,

su cuerpo tiembla, sus pezones apuntan al cielo,

abre sus ojos, sonríe, él no está ahí y sabe que nunca más lo estará,

solo mantiene la esperanza de que con quién quiera que esté,

sea tan infeliz como lo fue con ella.

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