La culpa

Cómo cada noche tomó su teléfono para leer sus historias, se imaginaba siendo tomada por ese hombre que le excitaba con ese lenguaje vulgar pero que le obligaba a tocarse con fuerza para calmar el deseo que le quemaba las entrañas. Cómo cada noche ella se dejaba seducir y simplemente caía rendida imaginando que era él quien le tocaba.

Al final de cada relato recuperaba el aliento y para no sentirse sucia denunciaba la publicación…

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