La lectora…

No sabía nada acerca de aquel tipo, solo había comenzado a leer sus historias porque una amiga de la oficina me dijo que le habían recomendado leer sus historias. La primera vez recuerdo como al terminar de leer una de sus historias me sentí excitada y muy húmeda. No podía creer que este tipo contara historias que ocurrían a unas cuadras de mi trabajo y deseaba saber si alguna vez me habría cruzado en su camino. Esa noche les confieso que me acosté con mi novio solo para fantasear que era aquél hombre quien estaba conmigo.

Durante los siguientes días en cada oportunidad que tenía buscaba quedarme a solas en la oficina para leer sus historias. Era excitante, me provocaba a fantasear y sentir envidia de aquellas mujeres que habían estado en su cama. Les juro que en más de una ocasión quería ser yo quien lo tuviera probando de mi sexo húmedo como narraba en algunas de sus historias. Una noche no soporté más y después de pensarlo varias veces lo contacté por facebook, al principio no sabía como hablarle, no tenía idea de que edad podría tener, yo lo imaginaba mayor que yo pero no tan viejo. Para mi sorpresa apareció en línea.

Me puso muy nerviosa que me respondiera así que no pude controlarme y le pregunte sobre sus historias, quería saber si eran reales, si se había acostado con tantas mujeres, la edad que tenía y si era cierto que su vida transcurría en esta ciudad. Contestó cada una de mis preguntas, algunas de forma muy elegante, pero no me atreví a decirle más aquella noche. Nos despedimos y le agradecí nuevamente sus historias. Durante las siguientes semanas estaba pendiente de sus historias y nuevamente hubo una que detonó algo más en mí. Fue entonces que no resistí más y esa noche le escribí para contarle lo que provocaba en mí, que yo sabía que no me atrevería a hacer algo con él pero que me prendía la idea de fantasear con él y deseaba ser una de las mujeres en sus historias, sin decir más me quité la ropa, tomé mi teléfono y me hice unas cuantas fotos mientras me desnudaba y se las envié enseguida.
De pronto él me pidió que le diera mi número de teléfono y por supuesto que se lo di.

La voz del otro lado del teléfono era justo como la imaginaba, nos saludamos y rápidamente él tomó la iniciativa y me preguntó si me encontraba sola a lo que le respondí que si. No sé explicarles como inició todo pero en un instante yo ya estaba desnuda sobre mi cama escuchando su voz guiando mis manos de forma increíble, me decía donde tocar y el ritmo que debía seguir mientras con sus palabras me arrancaba pequeños gemidos. Con una orden me indicó el momento exacto en que debía introducir los dedos en mi vagina que para ese momento emanaba una gran cantidad de mis jugos. El seguía ordenando que con mi otra mano jalara mis pezones con delicadeza. En un instante fue extraño, cerca del clímax pude sentir que era él quien me estaba tocando, su voz grave haciendo sonidos frente a mi sexo y mi respiración se entrecortó para ahogarse en un gran grito mientras me retorcí del placer inundando mis sábanas.

Un gran silencio se hizo en la habitación, él guardó silencio y yo poco a poco recuperé el aliento. Un poco contrariada le di las gracias y colgué la llamada un poco asustada por lo sucedido. La mañana siguiente llegué a mi oficina y sentía nervios por saber si escribiría sobre mí, abrí la página y no había nada. No puedo explicarles la sensación, ¿estaba molesta o aliviada?
En un instante llegó un mensaje a mi teléfono de parte de él que habría de ponerme en la disyuntiva de ser solo una fanática de sus letras o habitar este espacio. Como podrán deducir mi respuesta, no fue difícil tomar mi decisión.

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