Monday, 16 Jul 2018

Lectora curiosa

Ella está ahí frente a la pantalla buscando valor para escribirle a ese hombre que le hace sentir cosquillas con sus palabras, tiene una sensación extraña, no quiere parecer tonta ante aquel hombre que parece haber recorrido el mundo y no se detiene ante nada. Envía la solicitud, siente mariposas en el estómago, imagina que quizá sea como ella lo ha imaginado y que no se parecerá a ningún otro y que esta noche se aparecerá frente a ella y sin decirle más se acercará, la tomará en sus brazos y con un gran beso encenderá su cuerpo. De pronto el sonido de una campanita la saca de sus pensamientos, ahí está él saludándola como seguramente lo hace con muchas otras mujeres que leen sus historias o al menos eso es lo que cruza por su mente en ese momento. Ahora siente un poco de coraje por ser una más.

Ella comienza la conversación tratando de volver a aquel sujeto alguien que le inspire confianza, extrañamente ese mismo tipo es quien le hace el amor por las noches y a quién ha imaginado llevándola al clímax provocando que humedezca la cama y duerma plácidamente. Él responde cada una de sus preguntas, parece estar tan acostumbrado a este tipo de diálogos que ella no sabe que pensar. Pareciera que el no tiene empacho en dejarle saber sus gustos, fetiches y experiencias mientras ella no sabe que más preguntar. Lo desea, quisiera no sentirse tan insegura y poder dejarle saber que quiere que le haga el amor como a las mujeres que han inspirado esas historias.

De pronto siente miedo, su vida no ha sido fácil y cree que si se encontrara con él arruinaría la oportunidad. Se siente fea, los años y las malas experiencias del pasado la hacen dudar, quiere huir de la conversación. Sus manos escriben disculpas sin razón una y otra vez durante la conversación. En ese instante él comienza a escribir cosas sobre ella, sobre la belleza de la anatomía femenina, lo excitante que resultan las formas femeninas, sus partes preferidas y aquellas en las que dedica especial atención. Ella sale de su frustración y comienza a sentir un poco de calor. Las palabras se siguen acumulando en el chat y de la misma forma crece la excitación de ella. No aguanta más quiere tocarse, su entrepierna se humedece y sus pezones comienzan a ponerse rígidos. Lo desea y no le es suficiente con solo pensar en él. Sus manos se introducen debajo de su ropa interior, no quiere que él se detenga, toma su teléfono, quiere mostrarle lo que ha logrado, el miedo a no ser lo que él espera la hace detenerse, pero su cuerpo lucha con las sensaciones, decide dejar de pensar y le envía las imágenes de su cuerpo. Ahí siente que ha perdido el control.

Él ve las imágenes y esto lo incita a corresponder a su confianza, desea estar ahí, piensa que sería más fácil hacerle el amor que explicar con palabras la forma en la que recorrería su hermoso y juvenil cuerpo. Cierra los ojos y aparece ella frente a él, la recorre con la mirada, de inmediato le llaman la atención sus hermosos senos redondos con sus pezones erguidos apuntando hacia él. La tomó entre sus manos, acercó su lengua para recorrerlos y jugar con ellos mientras ella dejó escapar un pequeño suspiro. Sus manos bajaron hasta sus nalgas firmes que apenas estaban cubiertas por una fina tanga de puntitos. Se miraron a los ojos y unieron sus labios de forma salvaje, la saliva entre ambos comenzó a mezclarse y el sexo de ambos comenzaba a vibrar. Con prisa él liberó su miembro erecto y lo colocó entre los labios de ella que al sentirlo comenzó a escurrir sobre aquel miembro cálido mientras se frotaba con fuerza sobre él.

Las manos de ambos dibujaban en el imaginario el cuerpo del otro a la distancia, ella abrió los labios, introdujo sus dedos en la boca y después los llevó directamente a su vagina. Él escribía con dificultad, la excitación era muy grande y estaba listo para irrumpir en la cálida cavidad de aquella desconocida mujer que estaba ahí frente a él. La tomó por la cintura, la colocó justo en el centro y fue introduciéndose lentamente en ella. Los movimientos eran pausados, ella gemía intentando no pensar en nada, pronto las palabras comenzaban a entrecortarse conforme llegaban al momento del clímax. Ella introdujo con mayor velocidad y fuerza sus dedos en su vagina provocando que de su interior emanaran sus cálidos jugos. Era el momento indicado, el se aferró a ella y en un grito llenó de esperma el interior de ella que arqueó su cuerpo en el instante que sintió que moría de placer y empapaba a su amante como nunca antes.

En la pantalla solo quedó el cursor parpadeante, una historia y tres imágenes como testigo de que esta noche dos cuerpos se encontraron a pesar de la distancia.

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