Monday, 16 Jul 2018

Noches de radio parte 1

Era la media noche cuando entré a la cabina, un vaso de café y un par de donas eran mi cena de esa noche, me coloqué los audífonos al tiempo que saludaba al ingeniero que como cada noche me ayudaría con los controles y las llamadas, con su mano derecha me indico que era hora, al ver la señal de “Al aire” se encendía de igual forma la noche con un par de horas de relatos de alcoba y uno que otro anuncio de ocasión de parejas solitarias.

Comencé esa noche con música de Sabina al tiempo que bebí mi primer sorbo de café, parecía una noche tranquila detrás de aquella ventana del piso 13. La ciudad parecía dormir, recordaba que debía llegar a casa, seguramente desnuda estaría esperándome mi mujer, imaginaba sus nalgas apenas cubiertas por la sábana, de pronto una llamada entró al teléfono de cabina. Como se acostumbra en radio, atendí la llamada de Aida, una mujer del sur de la ciudad que sufría de insomnio por causa de su reciente divorcio. Le pregunte si quería opinar acerca del tema del día sobre la infidelidad y decidió hacerlo al aire, regresando de comerciales decidí entrevistarle, -finalmente solo serían tres preguntas- pensé en ese momento, ella titubeo pero comenzó a relatar su historia, contaba como aquella noche regresó de casa de su madre porque había olvidado su bolsa en el buró de la recamara, y como al entrar a su casa se encontró a su marido en la sala comiéndose literalmente a su vecina, sin pensarlo se quedo pasmada, observando la escena, viendo como su marido le comía la vagina a aquella morena, describió lentamente toda la escena, yo en ese momento me paralicé, comencé a sudar, estaba intrigado por saber mas de la historia, tanto que me olvidé que estaba al aire y que esto podría ser mi despedida de la radio.

Ella siguió y no dejaba de dar detalles acerca de aquella noche, explicaba como de pronto su vida se vino abajo y que las noches a partir de ese día no habían sido iguales para ella. Las líneas comenzaron a sonar y un las llamadas de un grupo numeroso de hombres que deseaban consolar a aquella mujer necesitada de cariño volvían loco al ingeniero. De pronto voltee a ver el reloj y habían pasado 15 minutos, envié a una pausa musical y le dejé en espera, me comí una de las donas mientras pensaba en ella detrás de aquella escena, ¿Qué persona soportaría ver a su cónyuge en semejante escena y permanecería en silencio?, me guarde la pregunta para hacérsela al aire, aunque sabía que mi respuesta hubiera sido matar a la mujer y al marido, al regresar del corte musical ya teníamos 50 llamadas de hombres queriendo salir con ella, pero a mi me surgía una duda, así que se lo pregunte ¿Por qué quedarse callada ante aquella escena?, fríamente respondió que en los 5 años que tenia casada con él, jamás lo había visto disfrutar tanto una relación sexual, eso me dejo sorprendido y de pronto continuó, -además ella era excelente- dijo, tenia un par de senos perfectos, las piernas más largas que te puedas imaginar, era sorprendente la forma en que ella lo retenía, era como si quisiera fundirse con él, mi sudor aumentaba al imaginarme a aquella mujer, le pedí mas detalles, comenzó a describir sus enormes ojos verdes y la larga cabellera negra que le llegaba a cubrir la espalda, de pronto recordó que ella tenía un tatuaje tribal arriba de las nalgas, en ese momento me quede helado, siguió con su relato y me di cuenta que describía perfectamente a la mujer que me esperaba en casa, bebí el café con rapidez y de pronto una sensación de rabia se apoderó de mi, estaba decidido a tomar venganza, en ese momento me vino una idea a la mente, le pregunté a Aida que tan lejos estaba de la estación de radio, sorprendida por mi pregunta me dijo que a 15 minutos, así que le pedí que acudiera a la cabina ya que tendríamos un encuentro para ayudarle a lidiar con su insomnio y así mismo le entregaba los mensajes que llegaron por montones gracias a ella.

En ese momento comencé a planear todo, como sería la noche, como intentaría amanecer al lado de esta mujer que también fue engañada y que simplemente tenía que ser liberada de esta carga emocional que sentía al pensar que como mujer no satisfizo a su marido. De mi parte, el deseo de estar con la mujer del estúpido que había hecho suya a la mía, me incitó a tomar revancha, pasaron los 15 minutos y ella llegó a cabina, era pequeña, cabello ondulado y corto, con una piel tan blanca que parecía estar hecha de leche, sus ojos negros reflejaban un largo sufrimiento, la tomé de la mano y la hice pasar a la cabina, le coloqué unos audífonos y seguimos con la entrevista, era la reina de la noche, había muchas llamadas de apoyo que llevaban doble intención, yo no podía apartar mis ojos de sus labios rosados, me acerqué a ella y comencé a describírsela a los radioescuchas, en cuanto lo hice, me miró con sorpresa al escucharme decir que era pequeña, de cabello corto y rizado, con una carita de ángel, unos labios rosas que se antojaba besar. En ese momento ella se ruborizó frente a mí, entendí que ahora se sentía mejor, había olvidado por un instante la escena que le atormentaba y estaba siendo seducida por un galán de radio que buscaba resarcir su honor.

Envíe a una pausa y le hice una seña al ingeniero de que saliera de la cabina por unos minutos, ella me miró con sus ojos negros al momento que la sujeté  por el cuello y la acerqué a mí, sin dudar ambos nos besamos y acariciamos nuestros cuerpos tirados sobre la alfombra de aquella cabina, la música continuaba y mis manos buscaban sus pechos, quería tocarla, hacerle el amor, la canción terminó y en ese instante la luz de “Al aire” se encendió nuevamente, pero la pasión era demasiada para pausar lo que estaba sucediendo, sin importar nada el programa se convirtió en una transmisión de gemidos y susurros…

Continuará.

 

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