Monday, 16 Jul 2018

Dejar escapar el tiempo

El tiempo nos hace inmunes a las sensaciones, nos obliga a olvidar todo aquello que despierta nuestro deseo, nos hace creer que estamos perdiendo las ganas y así sin más nos hace esclavos de las fechas de entrega, de los plazos forzosos y nos hunde en la espera, la eterna espera que se acrecenta segundo a segundo mientras nuestro cuerpo muere deseando algo que probablemente tenemos al alcance de nuestros dedos.

Y es tan sólo un instante en el que basta con dejarnos guiar por el deseo, volver a sentir las ganas y saciarlas sin que importe el mañana, probar nuevamente la piel, el sudor, la saliva y los fluidos corporales del otro para recordar, para deleitarse con los aromas y sabores del sexo, esos que nos liberan y nos recuerdan que somos bestias, que el deseo palpitante recorre nuestras venas y que basta con probar una sola gota de otro ser humano para hacernos saber que estamos vivos.

Si, vivos, sin importar el tiempo o si nuestros cuerpos no son los mismos de antes, la sangre igualmente hierve y el placer inunda nuestros cuerpos aun más que antes.

No importa que hora es, solo sé que en este momento he recordado lo que es sentirse realmente vivo.

 

Deja un comentario

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

A %d blogueros les gusta esto: