Monday, 16 Jul 2018

Historias de oficina

Sin pensarlo la tomó de la cintura y la colocó sobre el escritorio, sus manos arrancaron la ropa de ella sin importarle que estuvieran en el trabajo, el deseo le consumía y el sabor de los labios rojos de aquella mujer le incitaban a poseerla, la respiración entrecortada de ella aumentaron su excitación, desnudos se unieron en un solo vaivén de caricias y jadeos que buscaron ser silenciosos, sus cuerpos se acoplaron con facilidad y encontraron en aquel pequeño lugar un refugio para dar rienda suelta a sus bajas pasiones.

Después de algunos minutos el silencio se hizo de nuevo en la habitación, los cuerpos satisfechos buscaron sus ropas; mientras lo hacían ella recogió las bragas, se acomodó la falda y se sentó en su silla, observó los papeles que habían quedado arruinados por lo sucedido, sonrió y dijo suavemente –Bienvenido, tendrás que traer de nuevo tu currículo, pero quedas contratado-.

 

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